La línea vintage de los Bronze V2 de 1988 ocupa un lugar muy importante dentro de Saint Seiya porque recoge la segunda versión de las armaduras de los protagonistas, con una estética más cercana al desarrollo avanzado del anime y **una presencia que hoy es esencial en cualquier colección clásica**. Estas figuras consolidaron el tramo más reconocible del vintage de finales de los 80 y, por su distribución internacional, terminaron convirtiéndose en piezas de referencia. Marin de Aguila tiene un detalle muy interesante para el coleccionista: aunque en la narrativa de Saint Seiya es una Santo de Plata, su vinculación con Seiya y su papel de maestra hicieron que en el universo de figuras vintage apareciera asociada a la colección de los Bronze V2 en algunas presentaciones y mercados, generando esa lectura de “declasada” o integrada en el bloque de bronces por su cercanía directa a los protagonistas. **Esa particularidad la vuelve una pieza muy comentada**, porque rompe la lectura estricta de jerarquía dentro de la línea y refuerza el atractivo de "rareza" como objeto de colección. Los Bronze V2 de 1988 representan una evolución de diseño, y también una etapa donde ciertas figuras amplían el significado de la colección más allá de la clasificación clásica de la obra. **En el mercado vintage, eso se traduce en interés añadido**, porque el coleccionista no busca únicamente la figura, sino también la historia detrás de cada versión, su lugar en la distribución y las excepciones que con el tiempo se han convertido en parte del mito de Saint Seiya.